Déjame que te presente a dos nuevos amigos:
constancia y esfuerzo.
Son primos hermanos. Al principio no te caerán nada simpáticos. Si les
das una oportunidad, conforme los vayas conociéndo mejor, se convertirán
en tus mejores aliados y amigos. Te sentirás cómodo, respaldado, seguro
de ti mismo y dispuesto a realizar cualquier hazaña que se te ponga por
delante y que te apetezca conquistar: estudio, deporte, trabajo...
Desarrollar constancia y capacidad de esfuerzoSon
como un músculo que la práctica y ejercicio continuado los fortalece.
Piensa en todos los deportistas de étite que tiene España. Ninguno de
ellos habría llegado donde está sin constancia y esfuerzo. Rafa Nadal,
Pau Gasol, Messi, Pedrosa, Raúl...
Las personas que triunfan
generalmente han aprendido a desarrollar una gran capacidad de esfuerzo y
la constancia a la hora de llevarlo a cabo. Algunos de ellos partiendo
de condiciones muy adversas, como el caso de Messi (afectado de joven por enfermedades y condiciones muy defavorables para destacar en un deporte como el fútbol).
El esfuerzo

Desengáñate.
Nada importante te llegará sin esfuerzo. Millones de personas juegan
todos los días a la loteria y otros juegos de azar y mueren sin haber
tenido "suerte". Gánate tu suerte, llame o no llame a tu puerta.
Reivindícala por derecho propio.
Desarrollar una gran capacidad
de esfuerzo es lo que te permitirá continuar a pleno rendimiento
mientras que otros tirán la toalla. Podrás plantearte metas y retos que
otros sólo se permitirán soñar, renunciando a aspirar por considerarlos
inaccesibles.
Desarrollar tu
capacidad de esfuerzo en el estudio exige
progresividad y constancia.
Si quieres desarrollar un músculo para hacer flexiones, sabes bien que
de nada te sirve esforzarte mucho un día o dos.. Hay que empezar por
pocas y cada día hace una o dos más.. muchos días. Eso es lo que
tendrás que hacer para desarrollar tu capacidad de esfuerzo en el
estudio. Empieza por poco porque al principio te costará mucho trabajo
concentrarte. Cada día añade un poco de tiempo más, hasta alcanzar el
tiempo que necesitas para preparar bien tus asignaturas. Al final, lo
harás como si nada... "sin esfuerzo". Lo que a otros les costará una
barbaridad, tu lo harás muy fácilmente.
Habrás conseguido una cosa muy importante. Tu mente te dirá ante cualquier reto:
sí, puedo.
La constancia

Imáginate
que la vida es una gran maratón. Al principio algunos saldrán muy
deprisa y te dejarán atrás. Tu saldrás relativamente despacio, a un paso
y ritmo constante... Al pasar unos pocos kilómetros empezarás a
sobrepasar a los "fanfarrones". Ellos sudando y agotados, sin poder
seguir tu ritmo. Tú al mismo ritmo y paso que cuando empezaste la
carrera, fresco, dispuesto a llegar al final.
Imáginate lo que hace una semilla de una
sequoia.
Todos los días crece un poco. Al principio le cuesta muchísimo trabajo.
Un brote muy tierno debe romper la propia semilla, abrirse paso en la
dura tierra, llegar a la superficie... Todos los días crece algo, casi
imperceptible... Pero todos los días... Al cabo de años la semilla se ha
convertido en un árbol
gigante de 112 metros de altura y una docena de metros de diámetro.
La
constancia en el estudio
es fundamental. No dejes de estudiar. Tómalo con un entrenamiento.
Ejercita tu cuerpo y mente cada día. No dejes largos períodos de tiempo
sin hacer nada: estarás entrenando tu cuerpo en
la vagancia
-la gran enemiga del esfuerzo-. Si quieres realmente llegar a ser un
campeón en el estudio, entrénate aunque sea una o dos horas sábados,
domingo, vacaciones, etc. El día tiene 24 horas; sólo dos horas de
estudio al día no te impedirán divertirte, pasarlo bien y hacer un
montonazo de cosas que te gustan.
Cómo controlar tu esfuerzo y constancia
Tienes
que hacer, al igual que los deportitas, un plan de entrenamiento. Y
deberás llevarlo a cabo a rajatabla. En el cumplimiento de tu plan
debes ser inflexible. Deberás controlar que cumples cada hora, cada
minuto y que lo haces rindiendo bien, sin autoengañarte.
Para controlar tu esfuerzo y constancia debes hacer
planes para estudiar diarios y
semanales.
Planifica tu entrenamiento día a día. No improvises. La mente humana
pierde mucha energía si cada día se sume en la incertidumbre de tener
que decidir. Acuéstate cada noche sabiendo lo que vas a hacer mañana.
Durante el sueño tu cerebro se prepara. Te levantarás mentalizado y
dispuesto a cumplir el Plan.
Y por supuesto, aunque no logres al principio tus metas incluso tengas "mala suerte",
NO TE RINDAS NUNCA. Recuerda que tu mente ya conoce cómo fracasar. Ahora debes enseñarla a
cómo triunfar con un gran músculo de esfuerzo y constancia.
Fuente: http://como-estudiar.estudiantes.info/