Hoy ha despegado con éxito el primer ejemplar del cohete Antares de
Orbital Sciences Corporation, un lanzador de mediano tamaño que debe
llevar las naves de carga Cygnus a la ISS. Se trata de una misión de
gran importancia para la NASA, ya que la combinación Antares/Cygnus será
la encargada de complementar al tándem formado por el cohete Falcon 9 y
la nave Dragon de SpaceX, actualmente la única nave espacial
norteamericana capaz de transportar carga hasta la estación espacial
internacional. También se trata del primer vuelo exitoso de los motores
de construcción soviética NK-33, diseñados para el programa lunar
tripulado de la URSS.
Cohete Antares (Orbital).
El lanzamiento (misión A-ONE) tuvo lugar desde la rampa 0A de la Wallops
Flight Facility, Virginia. La carga en esta misión de prueba era un
simple bloque de metal de 3800 kg denominado Cygnus Mass Simulator o
Cygnus Payload Simulator. Junto al CMS se lanzaron cuatro pequeños
CubeSats (Dove-1 y tres PhoneSat). El CMS tiene unas dimensiones de
5,061 x 2,9 metros y está dotado de 22 acelerómetros, 2 micrófonos, 24
termopares, 12 medidores de presión y 12 termómetros. La primera Cygnus
debe volar a finales de este año. Este lanzamiento tiene por objeto
comprobar la viabilidad del cohete Antares antes de realizar una misión
comercial a la ISS. La misión A-ONE debe demostrar que el Antares es
capaz de situar una nave Cygnus en una órbita de 250 x 300 y 51,6º de
inclinación (la inclinación del plano de la ISS).
Cohete Antares en la configuración de la misión A-ONE (Orbital).
Nave Cygnus de Orbital (NASA).
Simulador de masa de la Cygnus CMS (Orbital).
A diferencia del Falcon 9 de SpaceX, el Antares es un cohete
internacional fabricado en Estados Unidos, Ucrania y Rusia. Orbital
Sciences Corporation comenzó a trabajar en este proyecto en 2007. En un
principio denominado Taurus II, el nuevo lanzador debía incorporar
elementos de los otros cohetes de Orbital (Pegasus, Taurus y Minotaur)
para llenar el hueco en el mercado que dejaría el veterano cohete Delta
II, convirtiéndose en el lanzador más potente desarrollado por Orbital.
Finalmente, Orbital decidió subcontratar el diseño de la primera fase a
la empresa KB Yuzhnoe de Ucrania, fabricante de las dos primeras etapas
del cohete Zenit. En principio, esta primera etapa hace uso de un diseño
original derivado del Zenit que resulta muy parecido al proyecto Mayak de Yuzhnoe/Yuzhmash.
Proyecto Mayak de Yuzhnoe, muy similar al Antares (KB Yuzhnoe).
Lanzadores de Orbital (Orbital).
Los motores de la primera etapa serían dos NK-33 (11D111) construidos en
los años 70 por la oficina de diseño OKB-276 de Nikolái Kuznetsov para
la primera etapa del enorme y malogrado cohete lunar soviético N1,
comercializados en los EEUU por la empresa Aerojet bajo la designación
AJ26-62. Aerojet compró la patente para la fabricación de estos motores
fuera de Rusia, pero hasta el momento no ha logrado construir una sola
unidad y empleará en el Antares ejemplares sobrantes del programa lunar
soviético. El Antares se ha convertido así en el primer cohete en
emplear motores NK-33 (los cuatro N1 que fueron lanzados entre 1969 y
1972 usaron motores NK-15 en la primera etapa, una versión distinta) y
el primero con este tipo de motores en realizar una misión con éxito, lo
que no deja de ser un hecho bastante paradójico. El Soyuz-2-1v, que
también debe debutar este año, será el segundo cohete que use motores
NK-33.
Motor NK-33-1.
Uno de los motores NK-33-1 de Aerojet antes de las pruebas (NASA).
En 2008 Aerojet había adquirido 36 motores NK-33-1 -almacenados en
Samara- y tenía previsto adquirir 30 más, suficiente para 33
lanzamientos del Antares. Con el fin de certificar el uso del NK-33
después de haber pasado casi cuarenta años de su construcción se han
realizado varias pruebas de encendido en el polígono de Vintay en Samara
(Rusia) en 2009 y en el Stennis Space Center Test Stand de la NASA en
2010 y 2011. De acuerdo con Orbital, el Antares puede ser rentable si
realiza más de seis lanzamientos al año, un objetivo que la empresa
espera lograr en 2015.
Nikolái Kuznetsov, a la
izquierda, con un motor NK-33 derivado del NK-15. A la derecha, un N1 es
transportado hasta una de las dos rampas construidas para el programa
en Baikonur.
El 19 de febrero de 2008, y ante la inminente retirada del transbordador
espacial, Orbital ganó un contrato de 170 millones de dólares con la
NASA bajo el programa COTS (Commercial Orbital Transportation Services)
para llevar suministros a la ISS mediante naves Cygnus. El 23 de
diciembre de 2008 Orbital volvió a ganar otro contrato de la NASA. En
esta ocasión, la empresa recibió 1900 millones de dólares para lanzar
ocho misiones Cygnus a la ISS según el programa CRS (Commercial Resupply
Services) entre octubre de 2011 y finales de 2016. En diciembre de 2011
Orbital cambió el nombre del cohete Taurus II a Antares.
Cohete Antares (Orbital).
Comparación entre el cohete Antares y el Falcon 9 (NASA).
Cohete Antares
El cohete Antares es un lanzador dos etapas capaz de situar 5,2
toneladas de carga útil en la órbita baja lanzado desde el centro de
lanzamiento MARS (Mid-Atlantic Regional Spaceport) en Wallops Island,
Virginia. Tiene una masa de 275 toneladas al lanzamiento, una longitud
de 40,1 metros y un diámetro de 3,90 metros.
Cohete Antares (Orbital).
La primera etapa tiene una longitud de 27,6 metros y 3,9 metros de
diámetro. Posee una masa en seco de 18,8 toneladas y 261,2 toneladas una
vez cargada de propergoles. Está fabricada en Ucrania por PO Yuzhmash
siguiendo un diseño de KB Yuzhnoe. Posee dos motores de ciclo cerrado
rico en oxígeno NK-33-1 (AJ26-62) que queman queroseno (RP-1) y oxígeno
líquido generando un empuje nominal de 307,94 toneladas al nivel del
mar. Los NK-33-1 del Antares fueron construidos en los años 70 por la
oficina de diseño OKB-276 de Nikolái Kuznetsov y son comercializados en
EEUU por la empresa Aerojet. Orbital usa los NK-33 del Antares al 108%
durante el lanzamiento, por lo que su empuje es de 332,58 toneladas. El
empuje en el vacío es de 370,14 toneladas (108%) y el impulso específico
(Isp) varía entre 297 segundos y 331 segundos. La primera etapa
funciona durante 235 segundos.
Primera etapa del Antares (Orbital).
La segunda etapa se encuentra dentro de la cofia y tiene una longitud de
2,36 metros y un diámetro de 3,5 metros, con una masa de 14,06
toneladas, incluyendo 12,834 toneladas de combustible sólido a base de
HTPB (polibutadieno hdroxilado). El combustible es una mezcla de un HTPB
denominado TP-H8299 y aluminio. La segunda etapa es básicamente un
motor Castor 30A/B de combustible sólido de la empresa ATK, derivado del
Castor 120 del cohete Pegasus. Tiene un empuje medio de 26,4 toneladas
(con 395,7 kN de empuje máximo) y un Isp de 303 segundos. Incluye un
control de actitud en tres ejes mediante gases desarrollado por Orbital.
La segunda etapa funciona durante 155 segundos e incluye la aviónica
del cohete -construida por Orbital- en la parte superior. El Antares
también puede usar una etapa Castor 30XL como segunda etapa.
Segunda etapa (Orbital).
El Antares es capaz de incorporar una tercera etapa BTS (Bipropellant
Third Stage) o una Star-48BV para misiones a órbitas más altas. La BTS
es una etapa de hidrazina y tetróxido de dinitrógeno que usa tres
motores japoneses BT-4 fabricados por IHI Aerospace. Por su parte, la
Star-48BV es una etapa de combustible sólido derivada de la Star-48B del
Delta II.
Etapas superiores del Taurus II (Orbital).
La cofia tiene unas dimensiones de 3,9 x 9,9 metros.
Cofia del Antares (Orbital).
Prestaciones del Antares (Orbital).
Wallops Island
El cohete Antares es lanzado desde la rampa 0A de la Wallops Wallops
Flight Facility de Wallops Island, Virginia (37,83º norte, 75,49º este).
El cohete y su carga útil es integrado en posición horizontal en el
edificio HIF (Horizontal Integration Facility), construido en
colaboración con la NASA. El azimut de lanzamiento es de 128,65º.
Rampa de lanzamiento 0A en Wallops Island (Orbital).
Fases del lanzamiento:
T + 0 segundos: lanzamiento.
T + 230 s: apagado de los motores de la primera etapa a 107 km de altura.
T + 235 s: separación de la primera etapa a 113 km.
T + 319 s: separación de la cofia y a 184 km de altura.
T + 328 s: encendido de la segunda etapa a 189 km.
T + 483 s: apagado de la segunda etapa a 256 km.
T + 603 s: separación de la carga útil.
Memoricen bien sus nombres, porque van a dar mucho que hablar en el futuro: Kepler-62e y Kepler-62f.
Son nada más y nada menos que dos de los planetas más parecidos a la
Tierra que conocemos fuera del Sistema Solar. Situados a 1200 años luz
en la constelación de Lira, los dos forman parte de Kepler-62, un sistema planetario compuesto por cinco planetas que se ha dado a conocer hoy.
Visión artística de Kepler-62f, posiblemente el planeta con mayor potencial de habitabilidad conocido (NASA).
Tanto Kepler-62e como Kepler-62f se encuentran en ese lugar mágico que
es la zona habitable de su estrella, una zona donde -dadas las
condiciones adecuadas- un planeta puede poseer agua líquida en su
superficie. Usando el método del tránsito, hasta ahora habíamos
descubierto supertierras habitables como Kepler-22b, supertierras que
bien pudieran ser en realidad minineptunos en vez de planetas rocosos.
Pero Kepler-62e y 62f son los primeros mundos que conocemos situados en
la zona habitable con un radio inferior a dos veces el terrestre, por lo
que se cree que ambos bien pudieran ser planetas con superficie sólida.
Sistema Kepler-62 comparado con el Sistema Solar (NASA).
Visión artística de Kepler-62e (NASA).
Si Kepler-62e es realmente habitable, lo es por los pelos. Se trata de
un exoplaneta cuyo tamaño es un 60% superior al de la Tierra situado en
la parte interior de la zona habitable, así que en realidad podría ser
un supervenus cubierto por una densa atmósfera y con temperaturas
infernales en su superficie. O quizás se trata de un mundo océano
cubierto por agua en su totalidad. Quién sabe. Lo que si está claro es
que para ser habitable debería poseer una cubierta de nubes lo
suficientemente amplia para que pueda reflejar la luz de su estrella y
disminuir así su temperatura media. Curiosamente, si comparamos la
órbita de Kepler-62e con la posición de la Tierra en la zona habitable
del Sistema Solar de acuerdo con los modelos más aceptados, estamos ante
el mundo más habitable conocido.
Pero Kepler-62f es otra historia. Con una tamaño de 1,4 veces el
terrestre, está casi en medio de la zona habitable (o, dependiendo del
modelo elegido, en la parte exterior de la misma). Fue descubierto por
el cazaplanetas Eric Algol, de la Universidad de Washington y su tamaño
es lo suficientemente pequeño como para asegurar que estamos ante un
planeta rocoso. Para que sea habitable, debe poseer una atmósfera rica
en gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono que pueda
elevar su temperatura para que exista agua líquida en su superficie (de
hecho, es posible que también sea un mundo océano). De todas formas,
Kepler-62f no es técnicamente una exotierra. Su masa es con toda
probabilidad demasiado grande para ser un gemelo de la Tierra, pero no
por ello debería ser menos habitable. Con un periodo -o sea, año- de
267,3 días, Kepler-62f se encuentra a 108 millones de kilómetros de su
estrella. Puesto que Kepler-62 es una estrella más pequeña que el Sol
(se trata de un astro de tipo K2V con una masa de 0,7 veces la solar),
la iluminación en esta supertierra debe ser lógicamente más débil. Como
ha dicho Bill Borucki, el 'padre' de Kepler, visitar Kepler-62f debe ser
como caminar por la Tierra en un día realmente nublado.
Por otro lado, hoy también se ha confirmado la existencia del sistema Kepler-69,
situado a 2700 años luz del Sol y formado por dos planetas como mínimo
que giran alrededor de una estrella de tipo solar. El protagonista del
sistema es Kepler-69c, una supertierra con un tamaño un 70% mayor
que el de la Tierra que también se halla en la parte interna de la zona
habitable (o fuera de ella según los modelos más exigentes). Dicho lo
cual, lo más probable es que sea un minineptuno o un supervenus.
Visión artística de Kepler-69c, un posible minineptuno habitable (NASA).
Sistema Kepler-69 (NASA).
Como siempre en estos casos, debemos recordar que lo único que sabemos
de estos mundos es su tamaño y su órbita. Nada más. No conocemos si
Kepler-62f o Kepler-62e posee atmósfera, su periodo de rotación o la
inclinación de su eje, factores todos ellos que podrían transformar un
mundo potencialmente habitable en un erial. Tampoco conocemos sus masas,
ya que el método del tránsito empleado por Kepler sólo nos permite
determinar tamaños. Lamentablemente, la estrella Kepler-69 se encuentra
demasiado lejos para que pueda ser observada por telescopios terrestres y
determinar así la masa de los planetas del sistema mediante el método
de la velocidad radial. Por suerte, al tratarse de un sistema con cinco
planetas es más que probable que en el futuro podamos disponer de
estimaciones de la masa de los mismos gracias al método TTV (Transit
Timing Variation), que no es más que una variante del sistema empleado
por Adams y Le Verrier para determinar la existencia de Neptuno, pero
aplicado a tránsitos exoplanetarios.
La zona habitable de las estrellas de los sistemas Kepler-62 y 69. Kepler-62f está justo en medio (Max Planck Gesellschaft).
Estimación de la masa de Kepler-62f y Kepler-62e en función de su composición y tamaño (Max Planck Gesellschaft).
También es importante recordar que Kepler-62e y 62f no son los únicos
planetas rocosos confirmados que están en la zona habitable de sus
estrellas. HD 85512 b, Gliese 667C c y Gliese 581 d son otros candidatos
a mundos habitables ya conocidos (además de los planetas sin confirmar
Gliese 581 g y Tau Ceti e). Lo que pasa es que estos planetas han sido
descubiertos por el método de la velocidad radial, así que -al contrario
de lo que ocurre con los mundos de Kepler- no podemos saber su tamaño,
sólo su masa mínima. Determinar cuáles de estos mundos son los más
habitables es una tarea ardua, pero no cabe duda que Kepler-62f y
Kepler-62e tienen todas las papeletas. Y, por supuesto, no olvidemos que
'mundo habitable' no significa 'con vida'.
Así es la misión Kepler. Un día te levantas pensando que no va a pasar
nada fuera de lo común y entonces van y anuncian el descubrimiento de
una pequeña supertierra habitable como si tal cosa. De repente, nuestra
visión del Universo ha cambiado de golpe. Y es que si no te emocionas al
pensar en Kepler-62f es que no tienes sangre en las venas.
Exoplanetas potencialmente habitables posiblemente rocosos descubiertos por Kepler comparados con la Tierra (NASA).
La Administración Nacional de la
Aeronáutica y el Espacio de EEUU (NASA) propuso a la Agencia Federal
Espacial de Rusia (Roscosmos) la ejecución de un proyecto conjunto. En
palabras del jefe del departamento ruso, Vladímir Popovkin, se trata de
“poner en la órbita de la Luna un pequeño asteroide y empezar a trabajar
con él”. O sea enviar hacia el asteroide una misión pilotada o
estudiarlo con autómatas.
La entrevista que Vladímir Popovkin concedió
al diario ruso Rosíiskaya Gazeta, en la que abordó también el peligro de
los asteroides, coincidió con la publicación en EEUU del nuevo plan de
la NASA. De momento lo detalles son escasos. En 2019 los norteamericanos
tienen previsto atrapar con una nave robótica quinientas toneladas de
asteroide y trasladarlas a la órbita lunar. Y dentro de dos años enviar
hacia el asteroide astronautas en la nave Orión, que para entonces se
construirá. Los tripulantes saldrán a la superficie del cuerpo celeste y
tomarán muestras del mismo. La misión costaría unos 2 600 millones de
dólares. En la primera fase, para el año financiero 2014, se tiene
programado solicitar cien mil millones de dólares para escoger el
asteroide óptimo.
Pero, cabe preguntarse: ¿cuál será el
papel de Rusia? Es prematuro hablar de esto, ya que no existe claridad
alguna respecto al propio proyecto –estima del director de la revista
Novosti Kosmonávtiki (Noticias de la Cosmonáutica), Igor Marinin:
—Dado
que en EEUU aún no existe el proyecto concreto y que la NASA ni el
Departamento de Estado no han concertado ningún acuerdo para la
realización del programa con ninguna compañía, pues es prematuro hablar
del grado de nuestra participación. A mi juicio, EEUU no encontrará
miles de millones de dólares para la ejecución del programa. Todo esto
no será más que un trabajo de investigación sobre la posibilidad de
llevar a cabo semejante experimento. Y no se irá más allá de eso, porque
los gastos son muy grandes. Tampoco es seguro que sea mejor estudiar el
asteroide en la órbita de la Luna y no en la trayectoria de vuelo del
planetoide. Pienso que el proyecto es irrealizable.
Rusia
tiene buenos especialistas y una excelente base de producción. ¿Pero
querrán los norteamericanos hacer encargos a la industria espacial rusa,
cuando la suya no atraviesa por los mejores tiempos? –se pregunta el
miembro correspondiente de la Academia de Cosmonáutica de Rusia, Yuri
Karash:
—El principio de los estadounidenses
consiste en que cada participante del proyecto internacional paga su
participación. En el caso de que los norteamericanos inviten a Rusia a
participar en el proyecto y la propia Rusia deba pagar su participación,
no me imagino qué le reportará a ella dicha participación. Desde luego
que se trata de cierto avance. Pero, igualmente, todo depende del papel a
que será invitada a desempeñar.
También existen
otros aspectos no muy claros. Recordemos que el objetivo del programa
espacial estratégico de EEUU era desembarcar a humanos en un asteroide
para 2025. Nadie lo ha cancelado. ¿Cómo entonces concilia con el año
2021 y con el nuevo proyecto de asteroide? ¿Es la misma cosa? O quizás
hayan modificado el objetivo y alargado el plazo por cuatro años
–reflexiona Yuri Karash:
—Todo parece indicar que
esta misión será una repetición de aquel vuelo. Y, tal vez, todo se
limite a esta repetición, porque cada vez son más los empleados de la
NASA que llegan a la conclusión de que la misión al asteroide casi nada
reportará. De todos modos, más interesante es volar a Marte, lo cual
está más justificado desde muchos puntos de vista.
Por
lo visto, en las próximas semanas conoceremos mayores datos sobre la
nueva misión: ¿participará Rusia, qué representará en sí la nave
robótica y cómo desplazar el asteroide? En caso de que alguna vez el
proyecto se materialice, pues su provecho evidente será el
perfeccionamiento de la propia captura y desviación del asteroide. Tarde
o temprano eso será necesario.
A las 3.25 de la madrugada de ayer, el cielo se iluminó en nueve provincias, como si un flash gigante se hubiera encendido de golpe. El fugaz paso de un meteoro causó asombro e impresión y fue el comentario obligado de todo el día.
El
fenómeno se registró en Chaco, Tucumán, San Juan, Corrientes, La Rioja,
Salta, Córdoba y Catamarca, pero fue en Santiago del Estero donde se
apreció con más nitidez. Miles de santiagueños comentaron el suceso en
las redes sociales. “Se hizo de día por dos segundos. Nunca en la vida se me va a borrar esa imagen de la cabeza.
¡¡IMPRESIONANTE!!”, posteó Xime Rojido Di Luca en Facebook. La luz “fue
más intensa que si fuera de día”, detalló Ignacio Orieta, un vecino del
barrio El Vinalar.
Las cámaras de seguridad de la policía
registraron cómo se iluminó todo durante un par de segundos, mientras
una bola luminosa surcaba el cielo. Según explicaron los astrónomos, se trató de una roca de unos 20 centímetros de diámetro, que ingresó en la atmósfera a 130 mil km/h (ver “Dicen...”).
Tras
el fenómeno, muchos entraron en pánico, hubo confusión y los más
curiosos salieron a la calle para saber de qué se trataba. Otros
volcaron sus sensaciones a través de Twitter y convirtieron a Santiago
del Estero por primera vez en trending topic (el tema más comentado del
momento).
Algunos testigos contaron que la luz fue de gran
intensidad y que cambió de verde a blanco y luego se convirtió en “una
bola de fuego”. Otros vecinos del norte de la ciudad explicaron que tras
el paso del meteoro, se sintió un temblor y “un zumbido similar al de
la onda expansiva que sucede a una explosión”, aseguraron. Personal
policial de Villa La Punta y Lavalle, al oeste de la provincia, también
reportaron que tras el paso del meteoro se sintió un temblor y que
muchos pobladores se asustaron. Hasta anoche, no se sabía si se había
desintegrado en el aire o si había caído en algún lugar.
En la
ciudad de Córdoba, en tanto, la “bola luminosa” también fue vista,
principalmente, por vecinos de los barrios del norte capitalino. Cerca
de las 3.20, la ciudad se iluminó por pocos segundos “como si fuera de
día, fue algo rarísimo”, coincidió la gente que ayer llamó a los medios
para contar su experiencia frente a este extraño fenómeno.
La
situación fue similar en La Rioja, donde no faltaron quienes tomaron el
fogonazo celestial como “una señal divina”. Es que el paso del meteoro
de sumó al fuerte sismo (4,9 grados) que sacudió el sábado a la tarde al
departamento de Felipe Varela. No causó daños, pero sí un gran susto.
Durante el show de Los Tekis en Salta misteriosamente se corta el sonido
y ante el asombro del público se ve claramente el paso del fenómeno por
detrás del escenario.
Un impactacte informe del Ministerio de Asuntos Exteriores (MAE) en la agenda del Primer Ministro Medvedev en el World Economic Forum (WEF)
esta semana indica que Rusia advertirá al presidente Obama que “ha
llegado el momento” para que el mundo sepa la verdad sobre los
extraterrestres, y si Estados Unidos no quiere participar en la
convocatoria, el Kremlin lo harán por su cuenta.
El WEF (El
Foro) es una organización suiza sin ánimo de lucro, con sede en Cologny,
Ginebra y se describe a sí misma como una organización internacional
independiente comprometida con mejorar el estado del mundo, con la
participación de empresas, líderes políticos, académicos y de la
sociedad para dar forma a las agendas globales, regionales e
industriales.
El Foro es
mejor conocido por su asamblea anual en Davos, un centro turístico de
montaña en los Grisones, en la región oriental de los Alpes de Suiza. El
encuentro reúne a cerca de 2.500 líderes empresariales, principales
líderes políticos internacionales, intelectuales y periodistas
seleccionados para discutir las cuestiones más apremiantes a las que se
enfrenta el mundo, incluyendo la salud y el medio ambiente.
Medvedev tiene previsto abrir este año El
Foro donde unos 50 jefes de gobierno, incluidos la alemana Angela
Merkel y David Cameron de Gran Bretaña, asistirán a la reunión de cinco
días que comienza el 23 de enero.
Igualmente
importante a tener en cuenta es que Medvedev, después de completar una
entrevista en vídeo el 7 de diciembre de 2012 con periodistas en Moscú,
siguió respondiendo a los periodistas e hizo algunos comentarios fuera
del aire sin darse cuenta de que su micrófono seguía encendido. Entonces
un periodista le preguntó si “el presidente recibe documentos secretos sobre los extraterrestres cuando recibe el maletín necesario para activar el arsenal nuclear de Rusia”, respondió Medvedev:
“Junto con el maletín con los códigos nucleares, al presidente del país se le da una carpeta especial ‘top secret‘.
Esta carpeta en su totalidad contiene información sobre los
extraterrestres que visitaron nuestro planeta… Junto con esto, se le da
un informe del absolutamente secreto servicio especial que gestiona el
control sobre los extraterrestres en el territorio de nuestro país…
información más detallada sobre este tema, la puedes obtener de una
película muy conocida llamada Hombres de Negro… No voy a decir cuántos
de ellos están entre nosotros, ya que puede causar pánico.”
Fuentes de
noticias occidentales informando sobre la respuesta impactante de
Medvedev sobre los extraterrestres declararon que estaba “bromeando” ya
que mencionó la película Hombres de Negro,
que erróneamente asumen era una referencia a la película de ciencia
ficción Americana de 1997 de aventuras/comedia acerca de dos agentes
secretos que luchan contra los alienígenas en los EE.UU.
Medvedev, sin embargo, no se refería a la película estadounidense, sino que en cambio, hablaba de la famosa película documental Hombres de Negro que detalla muchas anomalías OVNIs y extraterrestres.
La película completa MIB en ruso con subtítulos en inglés se pueden ver AQUÍ.
Dónde
fuentes occidentales de noticias citaron a Medvedev diciendo que “una
información más detallada sobre este tema se puede obtener a partir de
la película bien conocida llamada ‘Hombres de Negro’”, su respuesta real
sería, “Usted puede recibir información más detallada habiendo visto la
película documental del mismo nombre.”
Si alguien
está “perdiendo la cabeza” sobre los extraterrestres, hay que señalar,
sin duda no es Rusia, sino el Vaticano, que en noviembre de 2009 anunció
que estaba “preparando para la divulgación extraterrestre.“
Igualmente,
y al parecer, “perdiendo la cabeza” están los propios funcionarios del
gobierno estadounidense, como el ex asesor del Pentágono Timothy Good, y
autor deAbove Top Secret: The Worldwide U.F.O. Cover-Up, que en febrero
de 2012 declaró que el ex presidente Dwight Eisenhower tuvo tres reuniones secretas con alienígenas que tenían apariencia ‘nórdica’ y en el que un “pacto” fue firmado para mantener su agenda secreta en la Tierra.
Con el reciente descubrimiento en la ciudad rusa de Vladivostok de un extraño objeto con forma de rueda dentada de 300 millones de años de edad, y los científicos, astronautas y usuarios de YouTube informando de cada vez más acontecimientos extraños en la Luna, la Agencia Espacial Europea informando de su descubrimiento de antiguo río en Marte, y científicos delReino Unido y Sri Lanka diciendo que ahora tienen “roca como prueba sólida de la vida extraterrestre“,
después de encontrar algas fosilizadas en el interior de un meteorito,
los únicos que parecen estar verdaderamente “perdiendo la cabeza” son
los propagandistas occidentales, especialmente de Estados Unidos, que
durante décadas han encubierto una de las historias más importantes de
toda la historia de la humanidad “no estamos solos.”
Si Medvedev
será capaz de convencer al gobierno de Obama para decir la verdad sobre
los OVNIs y extraterrestres en el Foro Económico Mundial esta semana es
difícil de saber. Lo que se podría decir, sin embargo, es que con o sin
los EE.UU., el Kremlin seguramente iniciará el proceso de contar la
verdad sobre lo que ya sabemos que es verdad.
Una de los obstáculos importantes con que se ha topado la exploración
lunar es la construcción de bases en nuestro satélite, debido al
altísimo coste de acarrear los materiales desde la Tierra. Sin embargo,
la Agencia Espacial Europea (ESA) planea una alternativa mucho más barata y original: utilizar impresoras 3D para construir las bases con materiales de la propia Luna.
El innovador proyecto, anunciado por la ESA en su página web, está impulsado por el despacho de arquitectos Foster + Partners,
que ha ideado una estructura celular con protección contra la radiación
espacial y los micrometeoritos que incorpora un refugio presurizado
para los astronautas. Pero el refugio no se llevaría desde nuestro
planeta sino que se imprimiría a partir de 1,5 toneladas de materiales
de la propia superficie lunar, según detalla la nota de prensa.
“La tecnología de impresión 3D ya ha producido estructuras enteras en
la Tierra”, explica Laurent Pambaguian, responsable del proyecto en la
ESA. “Nuestro equipo industria ha investigado si un proceso análogo
podría utilizarse para construir en el hábitat lunar”. La respuesta
provisional es sí: a modo de demostración, una impresora industrial construyó un muro de 1,5 toneladas con la estructura de celda, similar a un nido de pájaro, para obtener “una buena combinación de resistencia y peso”.
Las impresoras 3D
llevan desarrollándose desde los años 80 pero no fue hasta la década
pasada cuando su uso se extendió, gracias al abaratamiento de sus
componentes. Actualmente, se utilizan en nuestro planeta para crear
incluso arrecifes de coral artificiales para proteger las playas de la costa norte de Bahrein, en el Golfo Pérsico, del azote de las olas. Simulación de una base de multidomos construida a partir de tecnología de impresión 3D.
Volviendo a la Luna, los arquitectos involucrados en el proyecto
están convencidos de que la impresión 3D ofrece los medios potenciales
para permitir asentamientos lunares minimizando la logística desde la
Tierra: “Las nuevas posibilidades que abre este trabajo pueden ser
consideradas por las agencias espaciales internacionales como parte del
desarrollo de una estrategia de exploración común”, afirma Scott
Hovland, del equipo humano de vuelos espaciales de la ESA.
La impresoras actuales tienen un ritmo medio de impresión de 2 metros por hora, aunque la próxima generación alcanzará los 3,5 metros por hora, según un portavoz de Monolite,
empresa italiana especializada en este tipo de soluciones. Según su
fundador, Enrico Dini, para levantar estructuras impresas en nuestro
satélite, “primero tenemos que mezclar el material lunar simulado con
óxido de magnesio. Esto se convierte en un ‘papel’ que podemos
imprimir”.
El “material lunar simulado” no es otro que roca basáltica procedente de un volcán en Italia central, cuya composición recuerda en un 99,8% al de la corteza lunar.
La impresión tridimensional funciona mejor a temperatura ambiente y,
dada la gran fluctuación de las temperaturas en la superficie de la
Luna, el mejor lugar para llevar a cabo un proyecto como el que imagina
la ESA serían los polos lunares, donde el clima es mucho más estable. Este no es el primer proyecto de esta índole que se presenta. Por ejemplo la NASA fabrica repuestos con impresión 3D